“Mi gran maestro Antonio”

El comienzo de mi camino al acercamiento del deporte para niños con autismo-TGD.

 

Para hablantonioar de mi experiencia personal, es inevitable no hablar de Antonio, mi gran maestro, el que día a día me enseña, del que aprendo constantemente, el que me demuestra que con esfuerzo todo es posible. El que me ha hecho ser quien soy, el que me ha enseñado a tener paciencia y a disfrutar de este trabajo.

Aún recuerdo el día en el que su madre, me pidió que si podría hacer alguna actividad con él, sin pensarlo le dije que por supuesto, y nos involucramos juntos, en el desarrollo de diferentes actividades.

Al principio le costaba venirse conmigo, no entendía en lo que consistía la actividad, ni entendía por qué lo tenía que llevar de la mano, si él sabía ir sólo. Su manera de expresarme que algo estaba haciendo mal era pellizcándome, y yo poco a poco entendía esto, juntos fuimos cogiendo confianza el uno en el otro, y las actividades cada vez salían mejor, nos lo pasábamos muy bien, poco a poco iba interactuando, más y más, conmigo.

Recuerdo la primera actividad que propusimos que fue la de salir andar. Por aquel entonces, Antonio tenía la manía de llevar encogidas las manos, y su capacidad física era “muy poquita”, por lo que los paseos tenían que ser cortos, e incluso, teníamos que hacer alguna parada.

Para cambiar esa peculiar manera de andar, lo que propuse fue que los paseos los hiciera con los bastones de montaña. Esta actividad le gustó mucho, por lo cual, los días que salíamos, siempre íbamos con ellos, incluso el mismo los pedía. Poco a poco fue mejorando la coordinación de manos y piernas a la hora de andar, y día a día su capacidad física mejoraba y podíamos dar paseos más largos, sin que el mismo se enterara.

Aprovechando la temporada de verano, que fue cuando empecé con él, las posibilidades eran mayores, podíamos salir a cualquier hora y hacer cualquier actividad al aire libre. Entre estas actividades, lo que más solíamos hacer era ir al parque y estar en la piscina. Sobre todo lo que buscábamos era que se lo pasara bien, se moviera y disfrutara. Lo de ir al parque le apasionaba, eso de subir y bajar de los sitios le encanta, y lo de bañarse en la piscina ni hablemos. Por esta época, también probamos actividades sueltas como la bici o los patines.


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Mi experiencia por entonces era escasa, y las clases ni estaban programadas ni estructuradas, con l o cual hacíamos cada día un poco lo mismo; pero sin saberlo o sin hacerlo de manera consciente, me fui dando cuenta  de todo lo que él podía hacer y además me fue mostrando poco a poco sus intereses.

La confianza entre los dos cada vez aumentaba más, la comunicación por su parte eraIMG-20130613-WA0008 mayor, era una manera de “enseñarme todo lo que sabía”.  Empezamos a interactuar mucho, hacíamos bromas, el decía y pedía por donde quería ir, me contaba a su manera cosas suyas…

Poco a poco íbamos evolucionando, él a nivel cognitivo y motor, y yo profesionalmente. Esto hizo que las actividades fueran tomando sentido, y nos dimos cuenta de que éstas, por simples que fueran, como el paseo, tenía muchísimos beneficios. Una vez pasó el verano, fui buscando y observando, de manera más precisas las actividades, veía cuales eran las que mejor podíamos realizar, y las que en mayor medida le podían ayudar o servir en su día a día.DSC_0033

Después de un largo tiempo, los paseos eran cada vez más largos un día comenzamos a ir a un Pinar situado en Majadahonda ¡Y no hubo cosa que más le gustara! Aquí se juntaban varios factores que hacían que le motivara tanto esta actividad, la naturaleza, interactuar  con ella, los sonidos, los arboles, los olores, los animales (pájaros, conejos, insectos…) y, por supuesto, el río.  Esta motivación había que aprovecharla por lo tanto, elaboré una actividad que fuera, exclusivamente,  ir al rio, “el rio y el agua” como dice él.   No importa si hace frío o calor, siempre está dispuesto a ir.

Una vez llegó el nuevo año, decidí de una vez por todas planificar y estructurar las actividades. Para ello desarrolle un catálogo de estas, me centré en cinco actividades como pasear por las prox imidades a su vivienda, ir al parque, montar en bici, ir al pinar (río) ,ir de paseo y por último, jugar con mi perro.

Para ello cada mes,  preparo un calendario para anticiparle las actividades, con el fin de que no pida siempre hacer lo mismo. Cada actividad tiene sus objetivos y sus beneficios, en términos generales, lo que se busca es la estimulación, relajación y disminución de impulsos, mejorar la empatía y la autoestima, acondicionamiento físico, activación del sistema muscular y circulatorio, aliviar tensiones acumuladas, acercar todos los beneficios de las actividades, y en especial, los de la naturaleza.

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Planificación mensual de las actividades
Francisco Prieto Prieto
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